Traducir del español al inglés y sus dificultades

Traducir del español al inglés es una tarea que puede parecer sencilla a primera vista, especialmente cuando ambas lenguas comparten muchas palabras similares y estructuras que parecen familiares. Sin embargo, la realidad es que hay muchas trampas ocultas en el proceso. Desde falsos amigos hasta diferencias culturales y gramaticales, los errores pueden colarse sin que te des cuenta, llevando a traducciones inexactas o incluso frases que suenan completamente extrañas para un hablante nativo de inglés.

Uno de los mayores desafíos es que no basta con conocer bien ambos idiomas; traducir va más allá de intercambiar palabras y requiere una comprensión profunda de cómo funciona cada lengua en su contexto. Una traducción literal puede resultar en frases confusas, incoherentes o, en el peor de los casos, en un significado completamente erróneo. Entonces, ¿cuáles son los errores más comunes al traducir del español al inglés y cómo podemos evitarlos? Vamos a analizarlos en detalle.

Confundir “false cognates”

Un “false cognate” es una palabra que se parece a otro en otro idioma pero que tiene un significado diferente. Este error es muy frecuente, por que es tentador asumir que una palabra en español que se parece a una en ingles tendrá el mismo significado. Sin embargo, la realidad es que muchas de estas palabras pueden llevarnos a cometer errores serios en la traducción.

Un ejemplo común es la palabra “actual”. En español, esta palabra significa algo relacionado con lo que está ocurriendo en el presente, pero en inglés, “actual” se refiere a algo real o verdadero, no necesariamente algo que esté sucediendo en el momento actual.

¿Cómo evitar este error? Antes de traducir cualquier palabra que parezca un false cognate, tómate un momento para revisar su significado en el contexto. Investiga si realmente tienen el mismo significado o si se trata de un false cognate. Si tienes dudas, no dudes en buscar una alternativa en inglés que se ajuste mejor al contexto.

Ignorar las diferencias en la estructura gramatical

Cada idioma tiene una estructura gramatical única. El español y el inglés no son la excepción, y traducir palabra por palabra sin tener en cuenta cómo se organizan las oraciones en cada idioma puede llevar a traducciones forzadas o difíciles de entender.

Un error común al traducir del español al inglés es intentar replicar la estructura gramatical del español al inglés, lo que puede hacer que la frase suene extraña. Por ejemplo, en español es común usar frases largas con oraciones subordinadas, pero en inglés, se prefieren frases más directas y claras. Una traducción literal de una oración compleja en español puede sonar redundante o desordenada en inglés.

Un ejemplo de esto puede ser la frase en español: “Me voy a levanta temprano mañana para poder estudiar antes de ir a clase.” Traducida de manera literal al inglés, sería algo como: «I am going to wake up early tomorrow to be able to study before going to class.» Aunque no es incorrecta, suena un poco redundante. Una traducción más natural sería: «I’ll wake up early tomorrow to study before class.»

¿Cómo evitar este error? Es importante que, al traducir, no te limites a traducir palabra por palabra. Más bien, trata de captar el significado general de la oración en español y adapta la estructura a las convenciones del inglés. Recuerda que en inglés se valoran las frases más directas y claras.

No tener en cuenta los modismos y las expresiones culturales

Los modismos y las expresiones culturales son otra trampa común cuando se traduce del español al inglés. Las frases que tienen un significado particular en español, basadas en costumbres o contextos culturales, a menudo no tienen un equivalente directo en inglés. Si intentamos traducir estas expresiones literalmente, podemos crear confusión en los hablantes nativos de inglés.

Por ejemplo, en español usamos la expresión “ estar en las nubes” para referirnos a alguien que está distraído o pensando en algo fuera de lo común. Traducir esto literalmente como «to be in the clouds» no tendrá el mismo impacto o significado en inglés, ya que los hablantes de inglés no usarían esa misma expresión. El equivalente correcto en inglés sería «to have one’s head in the clouds.»

¿Cómo evitar este error? Al traducir modismos, es fundamental comprender el significado detrás de la expresión y buscar una equivalencia en el idioma de destino. Si no existe una expresión similar en inglés, a veces es mejor parafrasear para que el mensaje se entienda sin perder su esencia.

La traducción del español al inglés puede ser una tarea desafiante, pero con algunos consejos y preocupaciones, se pueden evitar errores comunes que suelen surgir en el proceso. Al estar atento a los false cognates, adaptando las estructuras gramaticales y teniendo en cuenta las diferencias culturales, puedes mejorar significativamente la calidad de tus traducciones. Recuerda que la traducción no se trata de convertir palabras, sino de capturar el sentido y la fluidez del idioma de destino. ¡En Andy Cameron te ayudamos a practicar y mejorar tus habilidades de traducción!